viernes, 1 de noviembre de 2013

Cómo enseño a mis alumnos a vivir con alegría


Cómo enseño a mis alumnos a vivir con alegría

La alegría es uno de los  valores  principales para nuestra vida,  es el reflejo de nuestro bienestar. Nuestra presentación si somos personas felices, es lo que vamos a demostrar siempre y lo que nos da una vida positiva, está dentro de nosotros.  Vamos a tener muchos valores positivos,  la sensación de ser amados,  el aprecio por el don de la vida.

Con la alegría  vamos a trasmitir placer y vamos a disfrutar de nuestras labores cotidianas.

La alegría, viene  de lo que ocurre en nuestro  interior, de la manera efectiva como podamos verla. Hay que cultivarla,  agradecerla o gozarla de manera radiante  y adecuada.

La alegría es la sensación interior que nos hace capaces de remontar los momentos difíciles, aunque nos sintamos muy tristes, con alegría podemos ver el lado radiante y buscar lo bueno en cualquier cosa pase lo que pase, así tengamos algunos obstáculos  en nuestro camino.

La alegría nos hace mantener  una actitud de vida  positiva, de optimismo y de confianza de que todo se nos va a arreglar o se nos  va a mejorar.

Cuando tenemos la  alegría en nuestro interior, podemos enseñar con alegría y trasmitir alegría a nuestros alumnos.

Al alumno hay que tratarlo con alegría, enseñarle el valor de la alegría, motivarlo a que sea bueno y que haga cosas buenas, exitosas que le den satisfacciones a su vida.

La motivación de una creatividad positiva en los alumnos  va a dar mucha satisfacción y alegría para realizarse de manera activa y con deseos de aprender con mucha alegría y entusiasmo.

Un educador sonriente,  positivo y  alegre  va a trasmitir en su aula,  una clase apasionada, motivadora y estimuladora para el alumno. Contrario a un docente con cara de enojado, lo que va a crear  un ambiente negativo, poco atractivo y hasta cansado para el alumno.

Cuando educamos con optimismo vamos a crear niños más seguros capaces de buscar alternativas para luchar contra  obstáculos y poder abrir nuevos caminos para llegar a una solución que les va a generar alegría y satisfacción. Cuando enseñamos lo contrario vamos a crear alumnos resistentes a lo  positivo, buscar soluciones adecuadas.

Sería ideal que el docente dentro de su planeamiento tenga como materia “La clase de la alegría” y poder compartir con sus alumnos ese valor o sentimiento como reflexión todos los días.

Tendríamos alumnos y educadores más alegres y optimistas. Nos ayudaría a reconocer también cuando estamos tristes, pesimistas y tratar de  pasar estas emociones  a un sentimiento más positivo. Y no paralizarnos ante situaciones difíciles.

Dentro del planeamiento “La clase de la alegría” recomiendo hacer diferentes actividades individuales o grupales de manera que el alumno llegue a descubrir los beneficios que existen cuando tratamos de hacer un ambiente lleno de alegría, paz, gratitud y amor.

“La clase de la alegría”  va a ayudar al alumno a descubrir otros sentimientos, ayudándole a mejorar su autoestima y confianza en ellos mismos.

Si logramos que el docente también trasmita  ese sentimiento de alegría y deje sus problemas en la casa, va a llegar  a las aulas  de una manera feliz y lleno de alegría, dando amor y confianza a sus alumnos.

Existen muchos estudios positivos  sobre la alegría y el buen humor. Estas investigaciones, son buenas para la salud, para fortalecer  el sistema inmunológico.

Una  manera de estimular la risa es contando chistes, alguna anécdota de infancia,  o ver películas de humor sano.

Verse en el espejo y hacer  diferentes expresiones de alegría, enojo, tristeza, serios y todas las expresiones que quieran hacer ante el espejo.

También existen diferentes juegos de expresiones y sentimientos que se pueden utilizar en las aulas.

Es importante enseñarles que  existen otros sentimientos negativos y que debemos seguir adelante y  luchar para cambiarlos a esfuerzos positivos.

Ser optimistas para ser mejores personas, teniendo la capacidad para lograr superar algunos momentos difíciles que son inevitables. Si hemos trabajado el sentimiento de la alegría y las emociones positivas nos va a ayudar a lograr superar esas situaciones de la vida.

Los docentes deben trasmitir a la familia  este tema. “Educar con alegría” es importante  involucrar a la familia con  el contenido  de la alegría, los padres también pueden estimular la alegría en su hogar a que aprendan a conocer y a controlar sus emociones.

Conocer los beneficios y los sentimientos positivos que genera el tema de la Alegría en sus hijos y en el hogar en sí. Un ambiente positivo de alegría cambia una familia para el bien de todos.

Por eso “Educar con Alegría” es tener un ambiente de alegría, de confort  en el aula y en la casa,  con una actitud positiva hacia las cosas que nos suceden hacia el medio.

Un ambiente cariñoso, de amor,  positivo  va a ser más fácil para el niño, para su seguridad, confianza, autoestima,  le va a ayudar en su rendimiento escolar a  creer en las personas y en sí mismo.

Fuente: http://www.ande.cr/articulos_interes_detalle.php?id=MTMx
Autora: MSc. Patricia Guendel G, Asociada.
Master en Psicopedagogía
Master en Estimulacion Temprana
Consultorio Aprendiendo  Creciendo y Avanzando
Costado sur de la Clinica Católica, Oficentro Centaur.
www.estimulacion-temprana.com
padel10@gmail.com
telef. 8846-5084 y 2297-1364

Comentario personal:

Visité el portal de ANDE con la esperanza de encontrar noticias recientes relacionadas con la enseñanza del francés y en ese sentido mi búsqueda fue infructífera. Sin embargo de todo lo que leí este artículo me gustó bastante pues como educadores a veces nos gana la rutina y se nos olvida lo más esencial de nuestra labor, no se trata de enseñar a los alumnos a ser emprendedores como quisieran los neoliberales de pacotilla, no, se trata de enseñarles a vivir con alegría y respetando la otredad, el medio ambiente en el que están inmersos y encontrar la actitud para desempeñarnos en sociedad con éxito y motivación. El autoanálisis de los docentes puede ser el punto de partida para que los alumnos interioricen también esa alegría y los resultados por ende mejoren en nuestras aulas.

Alejandro

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